No la pude conocer ese día; pero cuando hubo un simulacro de defensa civil, ella se acercó y yo no perdí la oportunidad de hablarle, hasta una anécdota nos pasó ese día (nos confundimos de salón), pero le pregunte que dibujo le gustaba, y me dijo Winnie Pooh!, igual a mi; y en esa noche lo dibuje y fue lo primero que le regalé, desde entonces algo crecía. Por dentro me decía, otra vez vuelves a querer en secreto; pero esta vez fue algo distinto, ella era muy especial conmigo. Me demostraba su cariño y me daba tanta felicidad que yo no sabía como decirle que en mi estaba creciendo el amor, que era lo que me pasaba. Cada día era confuso, lo mismo de siempre ¿Cual es la receta o la cura?, acaso algún día llegara quien realmente sea como yo, pero en mi realidad temía a que se vaya al escucharme. Pero no solo eso era mi obstáculo, había problemas dentro del colegio, pues compañeras del salón comenzaron a divulgar que las dos estabamos, pero en aquel tiempo no era así, y eso no hizo mucho daño, tanto que casi nos llega a separar, pero nos dimos cuenta que esa no era la solución y enfrentamos a todos contra todo.
Me acuerdo muy bien ese día, ella y yo sentadas como siempre en mi casa, cada una vestida con el buzo del colegio, yo ya sabía lo que hablaban, me lo había contado una amiga cercana a mi (al final esta persona también fue cómplice de todo) decirle las cosas que pasaban, fue muy difícil por que temía a su reacción. Pero le dije y ella se desvaneció de cólera, miedo, risa y llanto; me preguntó como lo sabía, le conté como lo supe, y no sabía si mirarme o irse, pero decidió lo primero, y me pidió separarnos para siempre, lo peor para mi, yo le rogué que no, y le dije “juntas saldremos de esto, sin límites ni barreras (era su frase preferida) me abrazo la abracé y así me di cuenta que ella estaría para siempre.
Y así poco a poco, un viernes de noviembre, todo para mi cambió, e igual para ella, ese día quedamos en mi casa, pero como siempre a mi mamá se le ocurre ir a la casa de mi hermana, en aquel tiempo mi hermana tenía su casa muy lejos de mi casa, en la calle “Fortuna too Herrera” a diferencia de mi casa que quedaba en “Hermosa Vista”, la distancia era considerablemente amplia, pero igual en la tarde (hora en que quede 3 p.m.), llegue a mi casa y antes de que me cambie ella llega a mi casa, yo la invite a pasar, entro a mi cuarto y yo que me había terminado de cambiar me senté a su lado a conversar como siempre, mirándola sin que ella se de cuenta, de la manera mas cautelosa, expresando en mi mirada el gran cariño y amor que sentía; pero mi sorpresa fue otra cuando ella me beso y en mi se movió todo el corazón y descubrí que ella también me quería y yo... ya la amaba, en verdad, ya la amaba.
Como explicar aquel momento, fue maravilloso. Aun lo recuerdo y eso que han pasado más de 6 años; pero fue algo que nunca olvidaré, la música precisa, el momento exacto, un sueño hecho realidad, hecho eternidad. A pesar de que ella a veces me diga que fue ella quien me corrompió, pero yo siempre le repito que no es así. Miren, yo había tenido la oportunidad de poder querer de la forma como soñaba, pero siempre al final me negaba... y esta vez era tan diferente, sentía unas ganas de dar todo lo que guardaba en mi, y así fue, hasta hoy le entrego todo lo que puedo darle.
Desde aquel viernes comenzamos a andar mas juntas que nunca, ella es mi primer amor, mi primer beso de amor, mi primera vez, siempre es primera en todo. Y aunque no sepa lo que viví o sentía antes, para que contárselo, si a partir de ese beso todo cambió y fue mejor, como siempre le digo... volví a nacer.
Es verdad, tuve miedo de decirle lo que sentía, por creer que se iría de mi vida, pero tampoco pense que ella sentía lo mismo, y cuando lo supe no deje un momento de quererla. Nunca le conté de mis ilusiones anteriores, sería como mortificarla y hacerla dudar de mi; para estar mejor, le dije una verdad: “Tú eres mi primer amor real”.
Pero no todo es perfecto, y en el verano de ese año sus padres se enteraron de lo nuestro, y yo tuve que contarle solo a mi madre, quien no le fue grata la noticia... y fue ahí que mi madre me dijo que mi papá sospechaba y era por eso que había prohibido que ella llegue a mi casa, yo solo dije que la amaba y no iba a dejarla.
Recuerdo, que sus padres, al enterarse de todo, lo que ella misma dijo, hicieron un conflicto, que se convirtió, desde entonces, a nuestras vidas, como nuestra mayor cruz. Todos los directivos del colegio supieron del hecho, a ella la cambiaron y a mi, me vigilaron hasta cuando iba al baño, hasta llegué al punto de verlo como un juego, donde trataba de que no me atraparan, pero ella lejos y yo sola, cosa que nunca me gustó, pero tuve que lidiar sola, pues mi familia, sabia, que no me iba a apoyar y aún lo supieran, iba dejarme el peso solo a mi.
El tiempo pasó, a ella la retiraron del colegio, yo seguí estudiando ahí, pero preferí andar sola, extrañándola, y aunque habíamos hecho una promesa de volvernos a ver en mi cumpleaños, no era igual, me faltaba su alegría, su presencia. Pero basto solo un mes de dolor porque ella apareció frente a mi salón y la abrasé tan fuerte, y quedamos con una vez a la semana para vernos, a escondidas. Fue difícil pero la veía. Comprendí que el corazón es tan maravilloso que hace mil locuras por amor.
Pero no siempre la felicidad solo es amar. Y eso lo pude vivir. El tiempo avanzo rápido, ya estábamos en quinto de secundaria, al igual que las demás parejas, éramos soñadoras y caminábamos sin tapujos, pero la cosa cambiaba cada vez que hablábamos de los demás y yo olvidé “nosotras” y ella olvidó “respeto”, ella quiso terminar conmigo finalizar todo porque se estaba ilusionando de otras persona que no era yo, yo creí que se me iba el mundo y fue así que le rogaba para que se quedara conmigo, hasta llegue al punto de chantajearla con la muerte si se iba de mi lado, me daba cuenta que no era solo amor, sino obsesión y a pesar que ella lo decía nunca la escuche.
Y comenzó el tormento, cada día era una discusión nueva, yo lloraba y ella igual. Ella ingreso a la universidad y yo no, y mientras ella estudiaba yo al iba a ver, y era diferente, ya habíamos comenzado a expresarnos de diferente forma, y cuando una mañana la vi, llego me miró me llevo otro lado y me dijo lo peor que se le puede decir a una persona “ayer tuve relaciones con un amigo, perdóname pero te falle”, la infidelidad es lo que mata todo, pues les diré, lo comprobé.
Agaché mi cabeza, mi lágrima caía; para aquel tiempo nuestra relación mejoraba, estaba volviendo a lo que comenzaba y eso de la obsesión se había borrado de mi mente y de su vocabulario. Pero sus palabras de ese día me hicieron verla diferente; besarla no podía ni abrazarla, le perdoné lo que había hecho, pero me daba cuenta que estaba llegando a odiarla. Una mañana de un sábado, ella prometió que me llamaría, y al verla como se iba con otros, vi que no la volvería a ver jamás.
¿Cómo es la vida, no?, yo esperaba una mejor vida con ella, tener un hogar y vivir a su lado siempre, su carácter cambiado, me hizo ver que los sueños solo son sueños.
Ella antes de la separación comenzó a ver a sus amigos más importantes que la relación, eso me hizo sentir peor, un estorbo en su vida, y empecé a ser fría, a verla como amiga. Me sentía sola, pero así debía de ser.
Desde entonces nunca llamo, y yo empezaba a unirme a mi familia en el trago y el cigarro, calmaba mis lágrimas y mi desesperación. Una vez, entre copas, la llame a su casa y ella contesto; le pregunté por que me hacía eso, y ella solo se río. Nunca más lo hice, prometí dejarla.
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